"¿estará escrito en el destino del hombre que solo pueda ser feliz antes de tener razón o después de haberla perdido?"
"Y pensábamos en esa cosa increíble que habíamos leído, que un pez solo en su pecera se entristece y entonces basta ponerle un espejo y el pez vuelve a estar contento." Julio Cortázar, Rayuela, capítulo 8.
No hay comentarios :
Publicar un comentario